La gestión sanitaria en Argentina en relación a la fiebre aftosa se encuentra transitando un momento de inflexión estratégico. Tras décadas de esquemas de inmunización sistemática que han permitido la consolidación de la sanidad animal a nivel nacional, entidades de referencia como la Federación Veterinaria Argentina (FeVA) y la Facultad de Ciencias Veterinarias (FECOVET), con el respaldo del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA), han planteado una visión transformadora: una transición progresiva hacia el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación.
Sustento epidemiológico y contexto regional
La solidez de la propuesta mencionada no es coyuntural, sino que se fundamenta en un silencio epidemiológico prolongado y rigurosamente documentado. Argentina no ha registrado casos clínicos de la enfermedad desde el año 2006, y la ausencia de circulación viral se mantiene desde 2011. Estos años de evidencia sanitaria favorable, sumados a la evolución de los estatus sanitarios en países limítrofes, configuran un escenario técnico propicio para la revisión de las estrategias actuales de control.
En la actualidad, el territorio nacional presenta una estructura dual: la región patagónica ya goza del estatus de libre de fiebre aftosa sin vacunación, mientras que el resto del país mantiene esquemas de vacunación obligatorios. La unificación bajo un estatus superior representa un desafío técnico de gran escala que requiere un consenso científico robusto.
Pilares técnicos para una transición planificada
Es imperativo subrayar que la propuesta no requiere una interrupción abrupta de los planes de inmunización. Por el contrario, se postula una transición gradual, metódica y estrictamente basada en evidencia científica. Para garantizar la bioseguridad del rodeo nacional, el documento técnico establece condiciones sine qua non que deben fortalecerse antes de cualquier modificación en la política de vacunación:
- Vigilancia epidemiológica activa: intensificación de los controles para la detección precoz de posibles incursiones virales.
- Trazabilidad individual: implementación de sistemas precisos que permitan el seguimiento exhaustivo de los movimientos de hacienda.
- Capacidad de respuesta y contingencia: desarrollo de una logística de emergencia eficiente que incluya la disponibilidad permanente de un banco de vacunas estratégico y la creación de un fondo financiero específico para afrontar posibles brotes.
El rol del médico veterinario en el nuevo paradigma
En este horizonte de vacunación cero, la figura del médico veterinario adquiere una relevancia aún más crítica. El profesional deja de ser principalmente un ejecutor de planes de inmunización para transformarse en el eje central de la vigilancia territorial y la bioseguridad.
La labor de los veterinarios será determinante en la capacitación continua de los productores, la implementación de medidas preventivas en los establecimientos y, fundamentalmente, en la detección temprana de cualquier signo clínico compatible con enfermedades vesiculares. La integración de herramientas tecnológicas y el fortalecimiento institucional son piezas clave para asegurar que esta transición derive en una mayor competitividad internacional y una optimización de los recursos sanitarios del país.
Se trata de un cambio de paradigma que no sólo busca ampliar el acceso a mercados globales con mayores exigencias, sino también garantizar la sostenibilidad y seguridad sanitaria de la producción pecuaria argentina en el largo plazo.


